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Autor: Ronald
La construcción sustentable en Chile ha dejado de ser una tendencia exclusiva de proyectos corporativos de lujo para transformarse en un estándar exigido por el mercado inmobiliario e institucional. Impulsada por la necesidad de mitigar el cambio climático y reducir los costos operativos, la edificación verde avanza con fuerza a través de sellos internacionales clave. En este escenario, las certificaciones LEED y EDGE se consolidan como los dos pilares fundamentales para validar la eficiencia energética y el respeto medioambiental en el país.

(Bosco Verticale, en Milán)
Para entender el panorama inmobiliario actual, es indispensable diferenciar el enfoque de estas dos prestigiosas herramientas de validación ecológica.
La certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), desarrollada por el U.S. Green Building Council (USGBC), es el sistema de evaluación ecológica más reconocido del planeta. Mide el impacto del edificio de manera holística a través de categorías como:
Dependiendo de la puntuación obtenida, los proyectos reciben los niveles Certified, Silver, Gold o Platinum.
Por su parte, EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) es una iniciativa de la Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo del Banco Mundial. A diferencia de LEED, EDGE se concentra específicamente en tres áreas medibles: energía, agua y energía incorporada en los materiales.
Para que un edificio califique como EDGE, debe demostrar un ahorro mínimo del 20% en estas tres áreas en comparación con una línea base local. Sus niveles avanzan hacia EDGE Advanced (40% de ahorro energético) y Zero Carbon (100% de ahorro en energía operacional).
Chile se ha posicionado históricamente entre los líderes de América Latina en adopción de edificación verde. La madurez de su mercado técnico, sumada a normativas locales exigentes, ha permitido la proliferación de infraestructuras de alto rendimiento.
Las razones de este auge se estructuran en tres beneficios principales:
El paisaje urbano chileno cuenta con notables testimonios de arquitectura eficiente que combinan tecnología de punta con diseño pasivo.

(© Carlos Figueroa Rojas)
Un referente histórico en Santiago que alcanzó la certificación LEED Oro. Destaca por su diseño curvo optimizado para el aprovechamiento de la luz natural, su sistema de climatización geotérmica y el control eficiente del agua.

Logró la máxima distinción con la certificación LEED Platinum, gracias a su extraordinario desempeño energético y de reutilización de recursos.

Una obra construida mayoritariamente en madera contralaminada (CLT) que cuenta de forma simultánea con las certificaciones LEED y el sello nacional CES (Certificación Edificio Sustentable).
Mientras LEED ha dominado el segmento de oficinas de alta gama, EDGE ha revolucionado el mercado inmobiliario habitacional y de arriendo institucional (Multifamily).
Proyectos implementados por firmas como Greystar con su edificio Somma Inés de Suárez en Providencia, se convirtieron en hitos al alcanzar la categoría EDGE Advanced, asegurando ahorros cercanos al 40% en consumo energético e hídrico para sus habitantes. Asimismo, inmobiliarias residenciales masivas como Activa han adoptado EDGE de manera sistemática para democratizar el acceso a viviendas sostenibles y económicas de operar.
El rumbo de la edificación sustentable en Chile se dirige decididamente hacia la descarbonización profunda y las metas de Carbono Neutralidad. La combinación de estrategias de diseño arquitectónico pasivo junto con matrices energéticas limpias (paneles fotovoltaicos y térmicos) está permitiendo que los nuevos desarrollos apunten a los niveles más exigentes, como EDGE Zero Carbon o LEED Zero. Construir bajo estos parámetros ya no es un elemento diferenciador opcional; es la única vía para resguardar el valor comercial de los activos inmobiliarios a largo plazo en un entorno que exige máxima eficiencia.